Hola, yo tengo un hijo de 7 años que con 3 fue considerado como tea desde el colegio, no hablaba ni miraba a los ojos. Yo nunca acepté el supuesto diagnóstico. Busqué varios psicólogos hasta encontrar uno afín a mis ideas, y con una base humanista y ética acorde a mis creencias.
Lo primero que me dijo y nunca le estaré suficientemente agradecida es que yo era la que tenía el poder y la influencia sobre mi hijo para dar forma a su incomprensión sobre el entorno, y que era yo la que necesitaba tomar consciencia de aspectos de mí que me paralizaban, problemas no resueltos en mí misma cargados de incomprensión.
La terapia fue dolorosa y reconfortante a la vez, y cargada de auto comprensión y responsabilidad sin culpa, me ayudó a conocerme de forma profunda, aceptarme y quererme, a la vez que se va produciendo mi metamorfosis me doy cuenta que me vuelvo mas tolerante, paciente, reconozco mis emociones y mis respuestas a mis estados emocionales y a la vez empiezo a identificar los estados emocionales de mi hijo, y comprenderle mas allá de sus actitudes o respuestas lo que me permite hacerle un acompañamiento activo sin juicio y con un inmenso amor, paulatinamente él va vinculandose a mí, a buscar mi compañía, después mis abrazos y es a partir de ése momento cuando empiezo un trabajo paradar forma y comprensión a su entorno con mucha paciencia pero sobre todo con amor y límites amplios y bien definidos. El comienza primero a hablar, sus rabietas las empiezo a tratar con tiempo fuera, y acogida con amor una vez está tranquilo, le empiezo a trabajar su autoestima, a dar seguridad, a expresarle sus emociones para que las identifique…hoy es un niño perfectamente adaptado, maduro, sensible e inteligente.
Espero que os sirva

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